lunes, 10 de marzo de 2014

Salvando perritos 1: El rescate

Si nunca has rescatado a un perrito de la calle, la primera vez suele ser súper complicada. La situación se dificulta si estás solo, si el perrito es tamaño grande y empeora si tiene sarna o está herido, pues tememos lastimarlo y que reaccione y nos muerda. Además, no ayuda que la gente que pasa a nuestro lado nos ve como si hubiéramos perdido un tornillo y obviamente, nadie ayuda. Todo mal.

Lo ideal es tener salchichas, pollo, tocino, etc (las croquetas pueden ayudar, pero esos perritos están acostumbrados a la comida o basura y puede que no le interesen y se vaya) y una correa a la mano. Si el perro puede caminar, lo mejor es poner un poco de comida, dar un paso atrás y dejar que él se acerque. Si avanzamos hacia él puede que se asuste y huya, si le queremos dar en la mano "para que confíe en nostros" puede estar tan hambriento que sin querer nos muerda, etc. Ir ofreciéndole comida poco a poco (en cunclillas es mejor, pues nos vemos menos amenazantes) hasta que esté cerca y con mucho cuidado y movimientos lentos, ponerle la correa alrededor del cuello.

En mi experiencia, la mayoría de los perros no son agresivos. Son asustadizos, si, pero a la vez son tan nobles que en cuanto notan que no vas a lastimarlos dejan que los toques sin ningún problema. Déjale ver que vienes a ayudarlo, evita los movimientos bruscos y gritar, sé delicado. Ya con la correa, puedes hacerlo caminar y llevarlo a donde vayas a atenderlo.

¿Qué pasa si el perro está lastimado o no quiere caminar?

Si no quiere caminar: Me pasó con un perrito que no quería caminar y ya después supe que era porque tenía llagas en las almohadillas. Si ya comprobaste que no es agresivo, cargarlo puede ser una opción. Acarícialo antes, deja que confíe en ti. Lo ideal es tener una toalla grande o una sábana con la cual cubrirlo y sujetarlo. Estas son las formas correctas de cargar a un perro:

Vía Súper Cachorros

Si está lastimado: Si tiene una pata muy lastimada o una herida abierta, cargarlo no es una opción pues podemos lastimarlo más y por reacción nos va a morder. Podemos meterlo con mucho cuidado a una transportadora y si lo atropellaron no hay de otra, vas a necesitar ayuda veterinaria, pues al igual que con los humanos, moverlo sin saber como puede ocasionarle más daño.

Nota especial para las perritas: Hay que ser observador, pues cuando tienen las tetitas grandes y colgando, posiblemente tengan cachorros en algún lado y alejarlas de la calle sería la muerte segura para ellos. Preguntar a los vecinos si saben dónde los tienen para para ayudarlos a todos es buena opción. Suena complicado pero no imposible. Mi perro Max fue rescatado de una zanja cuando tenía una semana de nacido junto con su mamá Andy, quien ahora vive en la casa de mi hermana :)

Ahora que ya sabes lo básico, buena suerte! El próximo post: Levanté a un perro de la calle, ahora qué hago?

lunes, 3 de marzo de 2014

Almendro

Iba a explicar las razones por las que salí tarde de la facultad ese día pero no es el motivo de esta historia, así que resumámoslo en que fue por mensa.

Carlos ya había salido del hospital después de 36 horas y me esperaba en mi departamento. Caminaba rápido y algo disgustada por mi tardanza, cuando una macha café pasó frente a mi y se detuvo a mitad del estacionamiento a lamer un chicle pegado en el pavimiento.

Avancé hacia él cuando me di cuenta que era un perrito, tamaño mediano y extremadamente ansioso. Iba y venía con rapidez olfateando y deteniéndose de momentos a lamer manchas viejas o a morder envolturas que encontraba entre los coches.

Me encontré parada viéndolo, vestida toda de blanco y sin nada comestible con que atraerlo. Pensé en ir a don Beto (mi local de sándwiches favorito) por unas galletas para darle, pero ya era tarde y seguramente estaba cerrado. Además, con la hiperactividad del cachorro, seguro se me iba en cuanto me diera la vuelta.

Recordé a Carlos y en seguida lo llamé

- Charles, estoy frente a la facultad. Traéme un poco de croquetas y una correa, por favor
- ... ¿Otro perro?

Al verlo -no comer-, aspirar el puñito de croquetas que le puse en la banqueta, pude apreciar como la piel se le pegaba en las costillas y el hocico. El pobre probablemente llevaba meses en la calle.

Cómo es obvio, me lo llevé a mi casa. Le puse la correa alrededor del cuello pero no quiso caminar. No lo pensé mucho y cometí uno de los mayores riesgos de los que rescatamos perros: cargar a uno que no conoces. Gracias a Alá no me mordió ni nada.

Ya en casa me senté con él en las escaleras de mi departamento con el uniforme lleno de patas de tierra y fue cuando me cayó el veinte: ¿y ahora que hago con él? Tenía la cara llena de aceite para carros y probablemente un centenar de pulgas y parásitos, no podía meterlo así nada más con Moquita.

Aquí es cuando animo a todos los rescatistas a ser parte de asociaciones, pues siempre va a haber alguien quien te de una mano. Sin pensarlo le hablé a mi nuevo amigo Alex, parte de una de las fundaciones a las que pertenezco y quien tiene una veterinaria a unas calles de mi casa.

Unos minutos después vino por el cachorro, a quien decidí llamar Almendro.

Pasaron 2 horas para que me lo regresara: Almendrito es un sabueso de 5 meses, tenía llagas en las almohadillas y las patas hinchadas por tanto caminar, además de toda la mugre necesitó tratamientos pues estaba infestado en pulgas, la poca panza que se le veía en realidad era por parásitos, tenía una hernia umbilical, mordidas de otro perro en las orejas...

La primera noche le acomodé una cobija en el balcón, pues tenía que esperar a que se le murieran todos los bichos antes de que conociera a Moca. El pobrecito aulló hasta las 8 am, que el cansancio lo hizo quedarse dormido (y que yo ya me iba a la facultad en vela, cabe mencionar).

Hoy hace una semana que lo rescaté. Almendro aún no entiende que las mordiditas de Moca son jugando, pero le gusta dormir con ella (en mi cama) y ya aprendió a darle besitos. Ya está olvidando lo que vivió en la calle y entiendo que los paseos son para distraerse y hacer pipí. Todavía aulla, pero al menos ya se duerme sin problemas toda la noche y esa expresión de tristeza con la que lo conocí está desapareciendo.


A Almendro aún le faltan varias semanas para recuperar su peso, además de sus vacunas, esterilización y cirugía de hernia. Sin embargo, es tan bonito e inteligente que se que pronto encontrará un hogar. Bienvenido a la manada, sabueso!

domingo, 23 de febrero de 2014

Mandarina


Tenía unos días que Moca estaba recuperándose, cuando mi hermana, que estaba cocinando en la casa que renta para sus eventos, me llamó al celular.

- Acabo de ver como un camión casi atropella a una cachorrita! La metí a la casa, ven para que la veas.

Mi mamá me vio con cara de "¿otro perro más?" y yo me fui corriendo.

Efectivamente, era una cachorra color miel sin ningún tipo de raza aparente, terriblemente asustada y llena de pulgas. Le dimos croquetas remojadas con leche y por la forma en la que se le marcaban las costillas, supimos que lleva mucho sin una comida decente. Le dije "no te asustes, tú te llamarás Mandarina y te vamos a cuidar".

La cargué y salí a preguntar a los vecinos si alguien sabía algo de sus dueños o aunque sea la habían visto llegar a esta calle. Nadie pudo decirme nada.

En la tarde la llevamos al veterinario, quien nos dijo que la cachorra tenía escasos 3 meses de edad y una de las peores parasitosis que había visto. Le puso un montón de inyecciones y la tuvimos que tener aislada de nuestros demás perros 3 días, en lo que se le morían todos los bichos. A pesar de todo, Mandarina confió pronto en nostros y empezó a hacer travesuras. Encontró las bolsas costalitos que tenemos llenas de ropa para donar y ¡las rompió y regó por todas partes!

Los días pasaron y Moca se volvió su incondicional. Cuando tuve que volver a la universidad, ambas vinieron conmigo. Se comieron mis plantas, me llenaban el unifrome de patas, tiraban los juguetes por el balcón... Todas las cosas que hace un cachorro, pues.

Mandaria estaba totalmente repuesta cuando la llevamos al evento de adopción de Apadríname, Salva mi vida. Me preocupaba un poco que cada día demostraba más que iba a ser una perrota, además de que tenía mucha energía, pero una pareja la vio y se enamoró de ella.


Mandarina (a quien sus dueños ahora llaman simplemente "Mandy") al fin tiene una familia definitiva. Vive dentro de la casa, pero tiene un patio enorme para correr y jugar. En la tarde va a pasear a la playa y revolcarse en la arena y en la noche duerme junto a su hueso de peluche.

No sabemos que fue lo que lo llevó a nuestra calle ni la suerte que la hizo moverse a escasos centímetros de las llantas del camión, pero todo eso ya quedó atrás. Disfruta tu nueva vida, Mandy!

sábado, 15 de febrero de 2014

Moca

Caminaba con mi hermana de regreso a casa cuando en la esquina de la calle, justo donde hay un terreno valdío, una mujer estaba asomada viendo algo. Nos ganó la curiosidad.

- Es un perro, pero está muerto

Sobre un montón de bolsas de basura, había un pequeño perrito color negro. Cuando nos vio acercarnos, movió levemente la cola. Aún ahora, cuando pienso en ese momento, se me estruja el corazón. Sin pensarlo más, lo levantamos y lo llevamos a casa. La patita le colgaba.

Tal vez suene cursi, pero le dije "te llamarás Moca y te prometo que no vas a sufrir nunca más".

Por su forma de comer y beber, nos dimos cuenta que llevaba varios días en inanición. Lo envolvimos en un cobertor (estaba helado) y lo llevamos al veterinario.

Fue como supimos que era niña, tenía un año aproximadamente y alguien, de un golpe, le había fisurado el músculo. Me sentía furiosa al pensar la maldad de alguien al golpear y tirar un perro tan pequeñito y frágil a la basura sin más, pero el ver a Moca, a pesar de su dolor, su cansancio, frío, hambre, todo... Mover la cola al verme, pudo más que todo. 

Hoy, a casi un mes de eso, realmente es un capítulo atrás. Moquita volvió a nacer. Su pata aún cuelga un poco, pero eso no le impide correr y jugar, pelearse con su borrego de peluche y aunque le triplica el tamaño, perseguir a Max, mi labrador.


Moquita está en espera de una familia definitiva que la ame y la cuide. Se podría decir que le cambié la vida a Moca, pero no: ella cambió la mia.

miércoles, 24 de julio de 2013

La jaiba te va a morder, te va a morder, te va a morder

Viviendo en el puerto de Veracruz, tengo la playa a un par de cuadras de mi casa. Cualquiera pensaría que voy cada fin de semana a darle color a mis piernas de pollo refrigerado de Pilgrim's Pride, o a tomar chamochelas mientras como ostiones con salsa valentina, pero no. Así que mantengo mi color de ahogado mientras como palomitas de Soriana frente a la compu. La razón es que no me emociona. Teniendo tantos lugares con agua de donde vengo (ríos, cascadas, lagos, lagunas, charcos), a la playa sólo le veo que el agua es pegajosa y se te llenan de arena los calzones. Prrrt. 


Además, tampoco tengo muy buen historial en las playas:

- Tenía 8 años y fui con mis tíos y mi familia a una playa muy bonita de San Andrés Tuxtla que se llama La Barra (por que se une el río y el mar). Rentaron un caballo color café para dar la vuelta por la orilla. Cuando se aburrieron de él, me tocó subirme a mi. Mi papá lo iba agarrando de la brida mientras caminábamos hasta que se encontró a un amigo y le pareció buena idea dejarme sola.

El caballo siguió caminando.... Y caminando... Hasta que dejé de ver arena y llegué a una cancha de básquetbol. El caballo se estaba regresando a su casa! Al darme cuenta, tome aire y con toda la fuerza de mis pulmones, grité:

- Caballoooo! Caballooooo!

Hasta que mi papá llegó corriendo y me regresó con los demás. Jajaja :(

- Tenía 9 años y fui a la misma playa con mis primas. Estábamos buscando galletas (conchitas de mar como las de la foto) cuando encontré una enorme almeja, cerrada y de color amarillo pollo. Fui la envida de todas y fui nombrada el perro recolector.

Cuando llegué a casa, puse todas mis conchas en el lavadero para quitarles la arena y dejarlas limpias. En esas estaba cuando... Una pata salió de la almeja!

Se me cayeron los calzones. Grité como nena y subí corriendo hasta el cuarto de mis papás. Cuando bajé, la almeja ya no estaba... Ni mis conchas, todas estaban en la basura. Jajaja :(

- Tenía 12 y estaba en la misma playa (creo que la maldición viene de ahí) justo donde el río se une con el mar. De pronto, un pescado de esos que brincan se le ocurrió usar mi hombro como parte de su pista de obstáculos. Salí corriendo a los gritos como alma que lleva el diablo. Todos se rieron de mi jajaja :(

Ayer fui a la playa y aparte de terminar color camarón, un cangrejo me prenzó un dedo. Estoy más salada que agua de mar :P

Les dejo un video mio jugando con mi perro Max :3 Al menos a él si le gustó la playa


miércoles, 17 de julio de 2013

Tenemos un papá pirata

Lo confieso: soy fan de comprar películas piratas.

Las películas originales son muy caras o yo muy pobre. ¿Pagar $60 por una entrada a Cinépolis? No gracias, mejor me espero a que la pasen en el canal 5. ¿$100.00 por unas palomitas y un refresco rebajado? Mejor llevo una bolsa de sabritones escondida en las bisagras. Eso sin contar el que pone las patas en el respaldo de tu asiento, el que se la pasa comentando todo lo que ve en la película, el bebé que llora, el señor con tos. Grrr.

La primera vez que compré una película pirata fue en Harry Potter y la Piedra Filosofal en VHS. El audio era terrible, la imagen peor que patear a una monja y la traducción era cosas como:

- Profesa MacCólico, él es el niño que vivió
- Así es, profesor Doblador

No escarmenté y seguí comprando películas hasta que encontré al mejor vendedor ever

- Esa no amiga, es grabada de cine y se ve culei
- Ya puedes llevarte esta, güerita, está en clon
- Se ve bien pero ya la vi y está maleta, si quieres te la dejo a mitad de precio

Una chulada. Compro 6 películas por $100.00, hago palomitas marca Soriana** en mi casa y la veo cuando quiera y las veces que quiera. Tengo un cuate que me las pide para copiarlas en su compu y verlas después. El colmo de la tacañería :P

**Bajo mi amplia experiencia de catadora de palomitas, pasando desde las ACTII hasta las palomitas marca propia, ninguna es tan mantequillosa y con menor porcentaje de granos de maíz sin hacer que las marca Soriana mantequilla extra. Los expertos la recomiendan.

Si creen que comprar 6 películas por $100.00 es barato, un amigo conoce un lugar donde rentan películas piratas por $4.00. Espero nunca llegar a ese grado :P

Post promocionado por palomitas Soriana.

domingo, 14 de julio de 2013

3 bodas, ningún funeral

Gracias a mi hermana me ha tocado asistir a el triple de celebraciones de lo que he ido en mi vida (soy el alma de la fiesta, lo sé). Ya había hecho un post sobre XV años así que... Ahí va uno sobre bodas!

Nota: Los nombres han sido cambiados. Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia. Aliméntese sanamente. Coma frutas y verduras.

Nivel malo: Unos días antes de la boda, a mi primo Panchito le dio hepatitis. Y de la gacha. Faltando tan poco para la celebración y con miedo de que el novio se le fuera a echar para atrás, la novia insistió en que se casaran antes de que él dijera "más vale aquí corrió, que aquí quedó".

Panchito se tuvo que salir varias veces de la misa a guacarear y a hacer popis. En las fotos salió color amarillo Simpson. No pudo probar ni su pastel de bodas. Dieron las 11pm y él ya estaba en su casa durmiendo, ardiendo en fiebre. Mega fail.

Nivel malísimo: Los minutos pasaban y Filomena, la amiga de mi hermana, se tronaba los dedos porque el novio no llegaba. Tuvo que entrar a la iglesia porque el padrecito tenía que empezar la misa. 15 minutos después, le avisaron que el novio estaba afuera, indignado porque ella ya estaba dentro y le exigía que se saliera. Ella lo mandó a freír espárragos.

Total que entre el relajito de sal tú, no entra tú, no se celebró la misa. La novia, con su hermoso vestido y las pelotas que no tuvo el novio, les avisó a todos que no iba a haber boda pero que esperaba a todos sus invitados (los de él que dejaran el regalo y se fueran a su casa) en el salón para comer y disfrutar todo lo que ya habían pagado. Filomena se cambió el vestido y se fue a la fiesta a cambiarse el nombre con licor caro. Er... Fail ¿?

Nivel pésimo: No voy a decir ni con quien tiene relación porque la historia está gachísima. Llamémosla... Eusebia. Si, eso.

Cuando Eusebia entró al salón acompañada de la marcha nupcial, sintió que algo calientito le escurría por la pierna. Entre los nervios y no saber que hacer, siguió caminando. Hasta que...

- Guácala, huele feo! - gritaba la pajecilla mientras echaba petalitos a la sustancia pegajosa que, en forma de caminito, recorría la alfombra hasta la novia.

Los invitados empezaron a cuchichear mientras el olor inundaba la iglesia. Así es. La novia se hizo popis.

Al final de la misa, con toda la vergüenza del mundo, Eusebia les decía a sus invitados que los esperaba en la fiesta, los cuales no sabían ni que decirle (y trataban de sonreir mientras se aguantaban el mal olor). Una caritativa dama de honor le prestó su vestido porque la larga cola blanca parecía embarrada de chocolate. Además, hubo que quedarse a arreglarse con los padrecitos porque los novios iban a tener que reponer la alfombra.

Literal, esa si fue una boda bien cagada jajajaja.

jueves, 11 de julio de 2013

¿Qué es lo que hace un taxista seduciendo a la vida?

No crean que me gusta Arjona. Esa frase me la dijo mi... Hermana. Si, eso.

Cuando tengo que ir a un hospital que esté a más de un par de cuadras de mi casa, gasto mis pocos morlacos en taxis porque en camión me pierdo y termino pagando más regresándome de donde me perdieron dejaron.

Platicaba con Charles del Síndrome de la bata blanca. En realidad significa otra cosa pero nosotros lo usamos en el contexto de que las personas te ven de blanco y usando bata y ya creen que puedes resolverles todos sus problemas médicos sin pensar que yo sólo soy un perro estudiante y apenas si puedo recetar paracetamol.




1) Iba en un taxi camino al ISSSTE:
- Ay doctora, es cierto que el té da cáncer?
- Er... No...
- Es que un primo tomaba mucho té y le dio cáncer en el dedo y se lo tuvieron que mochar. Luego un amigo que también tomaba le dio ahí donde usted sabe y el pobre ahora tiene que miar por un tubo...

Y yo que no oigo muy bien, sólo respondo "ajá", "oh", "vaya" y demás hasta que llego a mi destino.

- ... ¿Y usted conoce a su amigo?
- ¿A qué amigo?
- Al de mi hermano, el que le dio cáncer en la lengua
- Er... No...
- ¿Entonces como sabe todo esto?
¡Plop!

2) Iba en un taxi camino al IMSS:
- Es que uno tiene que tener confianza en el doctor porque él es el único que puede resolver tus problemas...
- Ajá
- ... Y hay que ser sinceros... Y luego a uno le da vergüenza.... La sinceridad ante todo
- Si, vaya
- Entonces yo por eso le pregunto a usted, doctora...
- Ajá 
- Tengo problemas porque no se me para y eso me hace pelear con mi novio. Cómo le hago?

Este... Aquí me bajo, por favor!

viernes, 28 de junio de 2013

Plantas

En mi casa tenemos un montón de plantas. Una bugambilia, un mango bebé, isoras, rosas, zacate (jajaja, que risa me da esa palabra), plantitas para cocinar, hierbabuena, chile chilpaya (manjar para los pájaros) y varias que no sé como se llaman pero a Max le gustan comérselas. 

Los perros Mi papá se encarga de regarlas, cuidarlas de las hormigas y ponerlas bonitas. 

Estoy feliz porque mi mamá me dijo que me iba a traer unas plantas. No hay forma más barata que darle vida a una casa que con un par de macetas. Espero no me pase como a Carlos:

1) Buscando darle un toque verde a su cuarto, le pidió a su mamá una planta. Le compraron un cuerno (no sé como se llama en realidad pero las venden en cualquier super) con un montón de bolitas de hidrogel de colores. No tenía que hacerle básicamente nada, son de las plantas de sombra más resistentes que hay. Se secó.

2) Buscándole algo más aguantador, su mamá le compró 3 mini cáctus. Dicen los chinos que los cáctus no deben estar en los cuartos porque traen mala vibra, pero también comen perros así que qué se vayan a freír espárragos. Pues si, a esos sólo tenía que regarlos una vez por semana y ya. Se ahogaron.

3) Sabiendo sus escabrosos antecedentes, mi mamá le compró una teléfono a Carlos para su consultorio. La puso en el corredor a que le diera el sol y Max se la comió. Yo creo que sabiendo el futuro que le esperaba, la pobre plantita prefirió morir destrozada por un perro :P

Por eso cuando Carlos me dijo que en vacaciones me venía a regar mis futuras plantas le dije NO. Quién se apunta? :3

jueves, 20 de junio de 2013

Día del padre

Ya sé que el día del padre fue hace casi una semana, pero como estoy en operación mudanza -de la que contaré después- no tengo internet jijoi.

- Una alumna de mi mamá la invitó a sus XV años en uno de los únicos antros que hay en mi pueblo llamado Pazzific (y rebautizado como Gatific). Yo tenía como 12 años y era de las primeras veces que usaba una falda arriba de la rodilla y la zapatillas de mi hermana que me quedaban chicas porque soy un perro patón. 

Dio la casualidad que fue un niño que me gustaba y nunca me hizo caso (seguro no le gustaban los perros) que al verme se acercó a nuestra mesa a saludar. Justo en ese momento abrieron pista y sonó un boooom enorme anunciando que ya iba a iniciar el bailongo. Mi papá se avalanzó (literal) sobre mi mamá y sobre mi para cubrirnos porque creyó que se estaba cayendo el techo. Terminé de rodillas en el piso. El chavo rió mil y yo morí de pena. Osazo.


- Tenía como 4 años y a mi papá le tocó cuidarnos a mis hermanos y a mi. 

- Come, perrito
- Guau, guau

Y comí obedientemente el enorme plato de manchamantel que me sirvió mi papito. Hasta que me levanté y...

- Ay, me duele mi pancita. Ay, no puedo caminar. Ay... Guac!

Le vomité encima a mi papá. En ese entonces el trabajaba en el banco y tuvo que cambiarse saco, corbata, zapatos... Todo. Perro vomitón :3


Mi papito es como un súperheroe para mi: carga una lavadora él solito, me salva de las lagartijas, baña a mis perros y los deja rechinando de limpios y sabe arreglar todo en la casa. Con todo y que se la pasa viendo la Momia y Resident Evil y se duerme y ronca en el cine, él es el mejor. Lo amo :)